El escenario hídrico que frena en Ñuble el objetivo de ser potencia alimentaria

Expositores del mundo público, privado y académicos coincidieron en la necesidad de hacer más eficiente el uso del agua. Entre los desafíos está mejorar la legislación, impulsar el riego tecnificado e invertir en almacenamiento superficial y subterráneo.

Fortalecer las organizaciones de usuarios de agua; contar con una política hídrica de Estado que no dependa del gobierno de turno; disponer de información hídrica certera, confiable y oportuna; invertir en infraestructura de riego y en tecnificación de sistemas; desarrollar la explotación sustentable de acuíferos subterráneos y optimizar el uso de este recurso, fueron las principales conclusiones de autoridades, expertos, regantes y empresarios que participaron el jueves en la segunda versión de la Cumbre Internacional de Sustentabilidad Hídrica.
La cita se realizó en las ciudades de Arica, Iquique, La Serena, Santiago y Concepción en forma simultánea, con algunas ponencias que fueron seguidas vía streaming (internet) por los asistentes en todas las ciudades, como la del ministro de Agricultura, Luis Mayol; o la del director general de Aguas, Matías Desmadryl.
En el encuentro, organizado por la Comisión Nacional de Riego y la Asociación Latinoamericana de Hidrología Subterránea para el Desarrollo (Alhsud), fueron inevitables las referencias a la grave crisis hídrica que afecta a las regiones del norte, como Atacama; pero en la sede penquista de la cumbre la preocupación apuntaba a otra zona: Ñuble.
Cual más, cual menos, entre los expositores la crítica hacia el rol que ha jugado el Estado en los últimos 50 años fue la tónica, y dependiendo del orador, se destacaban los logros del actual gobierno o se hacía hincapié en las tareas pendientes.
El ex ministro de Agricultura del Presidente Sebastián Piñera y ex diputado por la Araucanía, José Antonio Galilea, quien hoy se desempeña como consultor, insistió en que el problema del agua es más bien un tema de acceso que de disponibilidad, y apuntó a la gestión del recurso como la principal causa.
De igual forma, advirtió que si se quiere aprovechar la oportunidad de convertir a Chile en una potencia agroalimentaria, se requiere aumentar la superficie de riego, y para ello, sostuvo que se debe modificar la legislación. “Se debe ampliar el espectro de la Ley 18.450, que permita abordar obras de gran envergadura, porque esta ley es un buen instrumento, que obliga a los privados a proponer proyectos viables; si se quiere evitar que los terrenos agrícolas se sigan ocupando para plantaciones forestales, se requiere incentivar y desarrollar proyectos de riego; el riego es un factor para terminar con la pobreza rural”.
También destacó el gran atraso que existe en materia de grandes embalses, precisando que el 80% de los existentes se construyeron en la década de los sesenta o antes.
Coincidió con esta mirada el ministro Luis Mayol, quien dijo que el problema del agua en Chile no responde tanto a la escasez del recurso como a la mala gestión de éste. “El país pierde el 84% del agua en el mar, y esto es por una falta de infraestructura y gestión. Si nosotros desarrolláramos una política de Estado, podríamos aprovechar gran parte de este recurso. Más aún, si lográramos hacer rendir el 50% del agua que perdemos en el mar, podríamos llegar a 5 millones de hectáreas regadas, considerando que hoy existen 1,1 millón”.
Por ello, apuntó a la necesidad de perfeccionar la actual legislación “para permitirle el acceso a un mayor número de usuarios, principalmente de las asociaciones de regantes, porque con esto también fomentamos la constitución de comunidades”.
El secretario de Estado destacó un plan de inversiones que considera la construcción de 15 embalses, entre ellos, La Punilla.
También mencionó los proyectos de infiltración de napas subterráneas. “Queremos aprovechar los embalses naturales que tenemos en el subsuelo para rellenarlos en el invierno, y poder aprovechar esas aguas en primavera y verano (…) La importancia de esto es que el costo del metro cúbico embalsado subterráneamente vale entre $30 y $50, versus los $1.000 que cuesta en los grandes embalses superficiales”.

Cambio climático
Al escaso aprovechamiento del agua en Chile, se suma la amenaza del cambio climático. Según las estimaciones de la Cepal, se prevé que el promedio de la temperatura en Chile aumente en un grado Celsius en los próximos 30 años, y entre 1ºC y 2ºC hacia 2070. Esto producirá, según los expertos, dos escenarios: que las lluvias sean más intensas o que los periodos de sequía sean más largos.
Lo anterior fue refrendado por la investigadora del grupo Estándares de Ingeniería para Aguas y Suelos (EIAS) de la Universidad de Talca, Claudia Sangüesa, quien demostró que la capacidad de almacenamiento de nieve para deshielo en la alta montaña ha disminuido, debido a que la línea de isoterma de cero grados aumentó su altitud, causando el derretimiento de glaciares y nieves eternas. La conclusión lógica es que la disponibilidad de agua será cada vez menor, por lo que es urgente contar con una gestión eficiente de los recursos hídricos, advirtió la académica.
En ese sentido, los expositores coincidieron en que esa gestión no sólo debe ser eficiente, sino que también, integral y debidamente regulada, pues en el uso del agua convergen muchos actores, como la agricultura, la ganadería, las empresas sanitarias, la minería, la generación eléctrica, el sector forestal y la industria en general.

Los proyectos que le cambiarán la cara a la agricultura provincial
En estos momentos hay seis proyectos de almacenamiento de agua superficial de gran importancia para Ñuble, los que permitirán aumentar la superficie regada.
El embalse Lonquén, en Ninhue, que permitirá embalsar 20 millones de metros cúbicos y representa una inversión de 120 millones de dólares.
La Punilla, megaproyecto en el río Ñuble cuya concreción está en manos del MOP, se concesionará a privados con un modelo multipropósito, que permitirá también generar electricidad. Esta obra permitirá embalsar 600 millones de metros cúbicos y dará seguridad de riego a 66 mil hectáreas.
Niblinto, cuyo estudio de prefactibilidad estará listo a fin de año. Se estima que en 6 a 8 años debieran comenzar las obras. El embalse Niblinto estará ubicado en el valle del río Cato, en el afluente con el río Niblinto, con capacidad de 150 millones de metros cúbicos, y que regulará una superficie de 15 mil hectáreas.
Además, se encuentra en proceso de licitación el estudio de prefactibilidad avanzada, que será financiado por el Gobierno Regional y que considera los embalses estacionales de Changaral, con una capacidad de 38 millones de metros cúbicos y ubicado en San Nicolás; Quilmo, con 26 millones de metros cúbicos y emplazado en Chillán Viejo; y Ránquil, con 10 millones de metros cúbicos, en la comuna del mismo nombre. Estos tres embalses favorecerán a una superficie total de 6 mil 743 hectáreas

Las aguas subterráneas como una alternativa económica a los embalses superficiales
El investigador de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción, José Luis Arumí, fue uno de los expositores en la cita, como representante de Alhsud.
Con una vasta experiencia en aguas subterráneas, planteó que para alcanzar la meta de ser potencia alimentaria se requiere incorporar más hectáreas al riego y aseguró que ello se conseguirá en la medida que se aumente el aprovechamiento de los acuíferos subterráneos, y en la Provincia de Ñuble éstos son abundantes.
Sin embargo, sostuvo que se deben modificar las restricciones al uso de estas aguas, desarrollar proyectos de infiltración con aguas superficiales en invierno y trabajar con los usuarios el concepto de seguridad jurídica, de tal manera que no se produzcan abusos o colisión de intereses entre regantes.
En su exposición, también dio a conocer algunas conclusiones del proyecto Fondecyt en el que trabaja con otros investigadores de la UdeC, sobre la vulnerabilidad del río Diguillín frente a la variabilidad climática, señalando que existe una interacción entre éste y el estero Renegado, a través de la infiltración natural en acuíferos subterráneos  debido a numerosas fracturas en el suelo, conformado por roca volcánica.

Fuente: La Discusión de Chillán

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