Agotamiento de las reservas de agua en el acuífero El Culebrón. IV región de Coquimbo

Karla Ferreira, Movimiento Ecologista de la Región de Coquimbo y Cristian Villarroel, Programa Chile Sustentable

Las instalaciones de la Compañía Minera Carmen de Andacollo se ubican a sólo 8 minutos del centro de la ciudad de Andacollo; y a 50 kilómetros de la ciudad de Coquimbo.

La Compañía Minera Carmen de Andacollo, dedicada principalmente a la explotación de cobre, se encuentra en la actualidad desarrollando un ambicioso proyecto de ampliación de sus faenas denominado “Proyecto Hipógeno”. Dicho proyecto pretende cuadruplicar su actual producción de concentrados de cobre, hasta unas 80 mil toneladas por año, y extender su vida útil en 21 años adicionales (antes sólo se proyectaba hasta el 2010).

La empresa minera Carmen de Andacollo, propietaria de la mina de Andacollo, pertenece en un 70% a Aur-Resources, y en un 30% a la Compañía Minera del Pacífico y a ENAMI, con un interés efectivo sobre las ganancias de un 10%.

El conflicto generado por este proyecto se debe a la constante extracción de agua por parte del proyecto minero. Originalmente el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) estipulaba que el proyecto se abastecería de agua desde Quebrada de Talca (ubicada a la salida del río Elqui), lo que más tarde fue modificado por la empresa, optando por extraer agua desde un acuífero subterráneo ubicado en la zona de Pan de Azúcar, cercano a Coquimbo, modificación que la empresa dio a conocer después del proceso de participación ciudadana durante la evaluación ambiental del proyecto.

El punto de extracción de agua requerido por la minera para el proyecto Hipógeno, se denomina Acuífero “El Culebrón” y está ubicado en la Provincia de Elqui. Este acuífero está conformado por tres grandes cuerpos de agua, asociados en una sola área, éstos son de cordillera a mar: Culebrón, Lagunillas y Alto Peñuelas. De acuerdo a la información entregada por la Dirección General de Aguas regional, el acuífero se abastece desde el Río Elqui, a través de los canales Bellavista y Alto Peñuelas.

El Estudio de Impacto Ambiental que autoriza el desarrollo del proyecto Hipógeno fue aprobado el 9 de abril de 2007, abriendo un intenso conflicto entre la comunidad organizada, mayormente agricultores y organizaciones de la sociedad civil, en contra de la empresa minera y del Estado, que a través de los servicios públicos tramitaron y aprobaron la iniciativa. La comunidad solicitó la recalificación ambiental del proyecto, argumentando de que en el proceso de evaluación no se consideró la participación ciudadana de la gente de Pan de Azúcar, que hoy son los principales afectados con la modificación del punto de extracción de agua.

Según datos de la Dirección General de Aguas (DGA), el agua del acuífero el Culebrón es utilizada en un 95% por el sector agrícola, otro 2 % es explotado por las empresas mineras de la zona y un 3% utilizado para consumo humano. Históricamente el acuífero ha abastecido la demanda de agua de la zona de un sector agrícola de 5500 hectáreas bajo riego, el consumo domiciliario de las ciudades de Andacollo, Tongoy, Guanaqueros y Pan de Azúcar, y de la industria minera local.

Para satisfacer la demanda hídrica de sus proyectos la minera Carmen de Andacollo cuenta con acciones de agua del acuífero El Culebrón por 428 litros por segundo. Uno de los sectores que se verían afectados por la sobreexplotación del acuífero son las localidades que se abastecen de agua potable a través de la empresa sanitaria Aguas del Valle. Los profesionales de la sanitaria han cuestionado la viabilidad y conveniencia del proyecto minero, pues aseguran que los niveles de extracción mencionados por la minera resultan insustentables para el acuífero que ya está bajo una fuerte presión.

La empresa sanitaria evalúa que en función de los mecanismos de extracción de agua y volúmenes requeridos por la empresa minera, también se produciría un deterioro de la calidad de las aguas para servicio de agua potable, que requerirá de una gran inversión adicional en tratamiento y purificación, lo que será traspasado a los clientes, mediante alzas de precios en las cuentas de agua de 7 mil usuarios repartidos en toda la provincia.

El gerente general de la empresa, Ricardo Lalanne, ha expresado su preocupación, ya que hoy la extracción total desde el acuífero es de 500 litros por segundo entre agricultores, mineras y sanitaria. A esta cifra, habrá que sumarle los 428 litros por segundo que compró la minera. De extraerse mediante bombeo, casi 1.000 litros por segundo, que responde a la extracción actual más lo que requiere la minera, pueden provocarse daños irreversibles en el acuífero. Tanto por la dificultad de volver a llenarse, como por el deterioro de la calidad de las aguas que los usuarios tendrían que pagar. El ejecutivo manifiesta que las medidas para llenar el acuífero debieran estar listas antes del inicio de las operaciones de la minera, de lo contrario el futuro del acuífero sería incierto, ya que es muy difícil que vuelva a recuperar una calidad que permita el riego o el consumo humano.

Los impactos sobre las aguas de la expansión minera de Carmen de Andacollo están asociados a cuatro procesos que afectarán a las comunidades locales y los servicios ambientales que se generan a partir del agua que se extrae desde el acuífero el Culebrón:

1. La presión minera por el control y uso de las aguas superficiales y subterráneas de la cuenca, reduce el volumen de agua disponible para el riego, el uso doméstico y los requerimientos básicos para la mantención de los ecosistemas existentes en la cuenca, poniendo en riesgo la calidad y cantidad de agua para garantizar la continuidad de los procesos naturales y antrópicos, y su mantención en el tiempo con criterios mínimos de sustentabilidad.

2. La contaminación del agua provocada por la disminución del acuífero y el eventual gasto adicional en extracción y purificación para el uso doméstico, encarecerá los cobros por parte de la empresa sanitaria, lo cual usualmente es cargado a las cuentas de los usuarios.

3. La falta de agua o la contaminación de ésta, pone en riesgo tanto la agricultura de subsistencia, como las exportaciones agrícolas que genera la zona.

4. Se pone en riesgo la existencia del Humedal El Culebrón, ecosistema perteneciente a una red de humedales costeros de Coquimbo, que conforman una de las 25 zonas “hot spot” con mayor diversidad del mundo, debido a su flora y fauna, así como por su importancia en las rutas de miles de aves migratorias que cada año utilizan la zona para su alimentación y nidificación.

Cabe destacar que además del impacto sobre las aguas, la operación de la minera Carmen de Andacollo ha provocado una grave contaminación atmosférica en la zona, especialmente en la ciudad de Andacollo. A tal nivel es este impacto, que el 6 de abril de 2009 se publicó en el Diario Oficial la declaración de zona saturada por contaminación del aire (MP10) a la ciudad de Andacollo. La declaración de zona saturada señala que la contaminación atmosférica viene produciéndose desde el año 2005, las 24 horas del día, situación que a la fecha es intolerable y tremendamente dañina para la comunidad, la cual está siendo objeto de estudio sobre los efectos contaminantes en la salud y calidad de vida.

Con respecto al valor ecosistémico que representa la protección de las aguas del acuífero el Culebrón, los antecedentes expuestos por organizaciones ciudadanas y de sectores académicos dicen relación con que el Sistema de Humedales Costeros de Coquimbo alberga una red de zonas húmedas de distintos tipos y tamaños, tales como lagunas costeras, esteros, playas de variados tamaños y una extensa costa rocosa.Destacan allí 8 humedales, considerados como los principales ecosistemas de la red costera. Ellos son: Estero Culebrón (humedal objeto del presente trabajo), Laguna Adelaida (o Lagunillas), Estero de Tongoy, Lagunas Salinas Chica y Salinas Grande, y Estero Pachingo. Se agregan a éstos, Laguna Saladita (o Punta Teatinos) y la Desembocadura del Río Elqui, los cuales a pesar de estar administrativamente fuera del límite de la comuna de Coquimbo, se deben añadir al sistema, pues corresponden al mismo sistema hidrológico.

Estos humedales actúan como ejes de alta biodiversidad en comparación con el resto de los ecosistemas de la zona, y su calidad individual se amplía al considerarlos como parte de un encadenamiento de importantes servicios ambientales y mantención de la biodiversidad en la árida y agudamente desertificada Región de Coquimbo.

Los humedales de Coquimbo poseen una importante diversidad de hábitat y alta productividad primaria. Reciben año tras año a cientos de aves migratorias que llegan desde el hemisferio norte, la zona austral y la Patagonia. Destacan aves como chorlos, playeros, gaviotas, gaviotines y rayadores, por nombrar algunos.

El conflicto por los recursos hídricos del acuífero el Culebrón, ha puesto de manifiesto la competencia histórica con la que han convivido en la zona la minería y la agricultura. Pero hoy la minería, al demandar cada vez más agua para su expansión, no sólo afecta a otros sectores productivos, sino también a comunidades urbanas aledañas. Al respecto, la minera encargó un estudio a comienzos de 2007 cuyo informe final considera una vida útil de 20 años del proyecto, a partir del 2010, cuando comenzaría a hacerse efectiva la explotación de sus acciones de agua.

Dicho estudio fundamenta que «si se mantienen las tasas de consumo de agua o aumentan, en un periodo que nosotros estimamos de mediano plazo, probablemente tengamos un problema de sustentabilidad».

El estudio determinó la cantidad de agua que entra al acuífero y cuanto sale; y estableció que si la minera procede a la explotación de 340 litros por segundo, sólo por parte de la minera «produciría, al cabo de 20 años, un descenso de 23 metros del nivel estático del lugar (nivel del agua sin bombeo)». Al respecto es importante recordar que actualmente la minera Carmen posee derechos de agua por 428 litros por segundo (agua subterránea de la citada cuenca), aunque no necesariamente esta cantidad guarde relación con el agua disponible en el acuífero.

Relación con el marco jurídico vigente.

El conflicto por los recursos hídricos subterráneos del acuífero el Culebrón y la amenaza de degradación de esta importante fuente de agua dulce, está asociado a los desafortunados mecanismos de acceso y gestión del agua establecidos por el Código de Aguas de 1981, durante el régimen militar; particularmente evidencia los problemas de la forma como se constituyen los derechos de agua y el estatus legal de éstos.

Respecto de los derechos de aprovechamiento de aguas que posee la Compañía Minera Carmen de Andacollo se puede precisar lo siguiente:

1. Con fecha 06 de febrero de 1995, se dictó la Resolución DGA Nº66, en la cual se constituye un derecho de aprovechamiento de aguas subterráneas por un caudal total de 0,13 litros por segundo a la Compañía Carmen de Andacollo, en la comuna de Andacollo, Provincia de Elqui, Región de Coquimbo.

2. Con fecha 27 de septiembre del año 1995, se constituye a favor de CANADA TUNGSTEN CHILE LTDA., mediante la Resolución DGA Nº529, un derecho de aprovechamiento de aguas subterráneas por un caudal de 118 litros por segundo, en la comuna de Coquimbo.

3. Con fecha 13 de noviembre de 1996 mediante al Resolución DGA N°890, se constituyó a favor de la Compañía Minera Carmen de Andacollo, un derecho de aprovechamiento de aguas subterráneas por un caudal total de 340, litros por segundo, a extraerse desde 3 pozos ubicados en el sector denominado Culcután del Río Elqui, comuna de La Serena.

4. Con fecha 20 de noviembre de 2003, mediante la Resolución DGA N°640, se constituye a favor de CANADÁ TUNGTEN CHILE LIMITADA, un derecho de aprovechamiento de aguas subterráneas por un caudal de 100 litros por segundo, a extraerse desde el acuífero Culebrón-Lagunillas.

Respecto de esta última Resolución, cabe hacer presente que la Dirección General de Aguas, en su informe técnico DGA IV Región N°31-95, de fecha 17 de julio de 1995, constató la existencia del pozo indicado en la solicitud. Junto con ello, se determinó que la ubicación de la captación se encuentra en el acuífero Culebrón-Lagunillas, en donde, de acuerdo a los análisis de este servicio consignados en la Minuta Técnica Nº12, de fecha 27 de agosto de 1998, no es posible avanzar en la constitución de derechos de aprovechamiento de aguas subterráneas en dicha zona, por no existir disponibilidad del recurso a nivel de fuente de aguas subterráneas.

De manera esquemática, se muestran las ubicaciones de cada uno de los pozos constituidos a favor de Compañía Minera Carmen de Andacollo y Canadá Tungsten Chile.

El Culebrón

 

Se desprende entonces que los únicos pozos que podrían tener algún grado de interferencia en el acuífero Culebrón-Lagunillas serían los correspondientes a los constituidos por las Resoluciones DGA 529 y 640.

La primera de las citadas resoluciones, se constituyó en el año 1995, fecha en la cual aún no existía una fuerte demanda de solicitud de derechos de aprovechamiento de aguas subterráneas. Cabe hacer presente que al momento de constitución de los derechos de aprovechamiento de agua subterránea en el acuífero de Culebrón-Lagunillas, no existía la declaración de “zona de restricción” por parte de la Dirección General de Aguas (DGA), por lo tanto no existía ninguna herramienta legal para impedir la constitución de derechos de aprovechamiento.

Con fecha 26 de noviembre de 2003, la DGA declaró el sector hidrológico Culebrón- Lagunillas como área de restricción para nuevas extracciones de aguas subterráneas. Pero cinco años antes de dicha restricción legal, la DGA, mediante la Minuta Técnica N°12, del 27 de agosto de 1998, ya había señalado que no era posible avanzar en la constitución de derechos de aprovechamiento de aguas subterráneas en esa área, mas allá del último expediente constituido.

Posición y acción del Estado.

La Resolución de Calificación Ambiental que autoriza el desarrollo del proyecto Hipógeno se concedió el 9 de abril de 2007, a pesar de los cuestionamientos al proyecto realizados especialmente por la comunidad de Andacollo, quienes hicieron llegar 23 observaciones, referidas a la explotación del acuífero, el polvo en suspensión y otras problemáticas que la empresa no ha solucionado en la ciudad de Andacollo, pese a existir compromisos para solucionar dichos problemas.

No obstante, la COREMA de Coquimbo, presidida por el Intendente (D.C) Ricardo Cifuentes, aprobó casi por unanimidad el proyecto Hipógeno. Los argumentos generales de dicha aprobación del Estado, según la COREMA, consistieron en que el proyecto entregaría fuentes de trabajo permanente en una zona con alto desempleo, por el compromiso de la empresa a respetar las exigencias del gobierno en cuanto a la protección del entorno y el “uso racional” de los 428 litros por segundo que posee la minera en la Quebrada de Talca.

A pocos días de haberse aprobado el proyecto minero, la empresa introdujo el cambio del sitio de extracción del recurso hídrico, el cual originalmente se presentó en la Quebrada de Talca, sobre aguas provenientes directamente del río Elqui. La minera Carmen de Andacollo argumentó que había determinado este canje, dado que los costos de producción se elevaban demasiado, y que haría uso de sus acciones sobre el Acuífero El Culebrón. Este nuevo escenario, puso en aprietos a la COREMA, pues de ser explotado el Acuífero, tal como lo planteó el proyecto, no sólo se pondrá en riesgo la sustentabilidad de la cuenca, sino también se podría generar una grave contaminación de las napas por efectos del sistema de bombeo que hace subir a la superficie una cantidad de minerales nocivos para la salud humana y el riego agrícola.

El entonces Director de la CONAMA, región de Coquimbo, Marcelo Gamboa, ante el cuestionamiento de la ciudadanía, argumentó que “El Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) no entra en materia de la propiedad de las aguas, ni del ejercicio de los derechos constituidos, más bien, se analizan temas relativos a la contaminación y la salinización de las aguas“. Pero sí señaló que “se ha verificado un aumento en los niveles de sulfato, cloruro y nitrato, en algunos pozos”. Evitando así mencionar que lo que está en discusión, en este caso, es también y principalmente el balance hidrogeológico, es decir, cuan sustentable sería la explotación del acuífero, considerando la disponibilidad limitada de las aguas subterráneas.

En cuanto al tema de que la extracción de agua se haría en un sólo punto, a través de siete pozos, en el sector Pan de Azúcar, lo que quedó de manifiesto en la discusión pública, y que no enfrentó la COREMA, es que la Dirección General de Aguas (DGA) habría sobre otorgado derechos de agua, los que técnicamente la DGA habría denegado a la empresa en la época, pero posteriormente repuestos por instrucción de la Contraloría General de la Republica.

La empresa Minera Carmen de Andacollo cuenta con 2 fuentes de abastecimiento de aguas para el desarrollo minero. La primera de ellas corresponde al sector de Quebrada de Talca consignadas en la Resolución DGA N°890 de fecha 13 de noviembre de 1996, en que el titular cuenta con derechos de aprovechamiento de aguas y la segunda en el sector Pan de Azúcar perteneciente al acuífero Culebrón Lagunillas, consignadas mediante la Resolución DGA N°529 de fecha 27 de septiembre de 1995.

En el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Hipógeno, la minera señala que considera utilizar principalmente agua recirculada del proceso y expresa que, en caso que se requiera, podría complementar sus requerimientos con aguas de otras fuentes. En base a ello, la DGA evalúa que la solicitud de la empresa representa una opción complementaria para el abastecimiento de aguas para el desarrollo del proyecto; es decir entiende que la explotación del acuífero en el sector de Pan de Azúcar o Quebrada de Talca sería sólo de complemento al déficit generado en el proceso de recirculación de aguas desde el embalse de relaves de la minera.

No obstante a lo anterior la empresa resolvió requerir la totalidad de sus derechos de agua en El Culebrón, lo que fue denegado por la DGA en atención a que las pruebas de bombeo argumentadas por la empresa no son válidas por sí solas, y no aseguran la sustentabilidad del recurso; ya que como pruebas de agotamiento, requieren de una segunda lectura que permita su extrapolación temporal, y la incorporación de otras variables que permitan determinar la sustentabilidad en el tiempo del recurso existente en la cuenca.

Sin embargo, por expreso mandato de la Contraloría General de la República, mediante el Dictamen N° 10.969, de fecha 19 de marzo de 2003, la DGA debió resolver a favor de la solicitud del derecho de aprovechamiento solicitado por la empresa CANADÁ TUNGTEN CHILE LIMITADA, a pesar de que ese servicio, de acuerdo a los antecedentes que ya poseía en la época, mostraban que no existía disponibilidad del recurso a nivel de acuífero para satisfacer el derecho solicitado.

El entonces Director Regional de la CONAMA, Marcelo Gamboa, responsabilizó directamente a la gestión de la Dirección General de Aguas, encabezada por Carlos Galleguillos. “La DGA entregó más acciones de agua que la cantidad que podría ser utilizada. Ahora la minera, como cualquier particular, al tener la posesión de las acciones de agua, tiene todo el derecho de utilizarlas, es su prerrogativa”, declaró Gamboa.

Sin embargo, lo que corresponde a las autoridades es solicitar a la empresa reingresar el proyecto a Evaluación de Impacto Ambiental, ya que modificó un aspecto sustancial del proyecto, la captación de agua, que ahora afecta a otra cuenca y a otra comunidad, la de Pan de Azúcar, que sería la principal afectada y que no tuvo acceso a participación ciudadana.

En relación al argumento técnico que obliga a la autoridad ambiental a solicitar la recalificación del proyecto, dado que el estudio no evaluó la nueva área de influencia del proyecto, y que tampoco consideró la participación ciudadana de la gente de Pan de Azúcar, que hoy sería la principal afectada por el impacto ambiental, el intendente Cifuentes, presidente de la Comisión Regional de Medio Ambiente (COREMA), fue enfático en señalar que la facultad de recalificar el proyecto es de la COREMA, y no de CONAMA o de la Ministra del Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte.

El intendente Cifuentes precisó que a partir de informaciones aportadas por la propia empresa minera Carmen de Andacollo, donde reconocen el impacto sobre el acuífero, el gobierno envió «una nota a la Dirección General de Aguas para que nos recomiende los cursos de acción a seguir, eso lo vamos a resolver dentro de las próximas semanas», sostuvo. Además, reconoció que la empresa está realizando acciones para no afectar el acuífero y sacar aguas subterráneas desde la cuenca del río Elqui. A ello se suma un proyecto llevado adelante por la Dirección de Obras Hidráulicas, para trasladar agua desde el embalse Puclaro para recargar este reservorio.

Iniciado el año 2010, las autoridades, los regantes, los usuarios de la sanitaria y la minera no han logrado llegar a un acuerdo que consiga equilibrar los intereses empresariales y privados, con los derechos básicos de las personas y la protección de este importante recurso. Ello, a pesar de que actualmente existe una mesa integrada por buena parte de los principales involucrados y afectados por las consecuencias que ocasionaría proseguir con la sobre explotación del acuífero “El Culebrón”.

Esta instancia de negociaciones discrecionales, fuera del debido proceso que exige el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, es la vía que ha privilegiado el intendente, máxima autoridad ambiental de la región para resolver el conflicto, cuando lo que corresponde según la legislación vigente, es solicitar a la minera Carmen de Andacollo reingresar el Proyecto Hipógeno a evaluación ambiental, ya que realizó cambios sustantivos que afectan a un territorio no considerado en la evaluación anterior ; y una nueva comunidad afectada que no fue informada ni convocada al proceso de participación ciudadana a que tenía derecho.

Posición, acción y propuestas de la comunidad local.

La agricultura y la minería, principales sectores productivos de la Región de Coquimbo, han convivido durante décadas, pero en la actualidad su nivel de crecimiento ha puesto mayor presión sobre los recursos naturales renovables y no renovables. Junto con ello el Estado, a través de sus áreas de fomento, ha financiado e incentivado la asociación entre productores, para fortalecer proyectos productivos sectoriales, como por ejemplo en materia agrícola, mejorando los servicios y la calidad de los productos de la zona; ello ha permitido dar un valor agregado a los productos agrícolas locales.

Esta política pública, a juicio de los agricultores, se contradice con la aprobación del proyecto minero Hipógeno, que requiere de un nivel insustentable de extracción hídrica desde el principal acuífero que alimenta la zona. Pone en riesgo las inversiones y proyecciones de crecimiento del sector agrícola local, en cuyo valle se producen cultivos y hortalizas como apio, papa, zanahoria, cítricos, maíz y alcachofas; algunos para exportación y otros para proveer a distribuidores de gran escala de productos frutícolas como Dole y a nivel nacional a los supermercados Jumbo y Líder.

Para oponerse a este proyecto la ciudadanía y productores agrícolas del sector se agruparon en el Comité de Defensa del Acuífero El Culebrón, conformado por representantes de los agricultores de la zona, representantes de la comunidad de Pan de Azúcar, comités de agua potable rural y los dirigentes de las juntas de vecinos del sector.

También ha manifestado en forma directa su oposición a la extracción de agua por parte de la empresa minera, desde el acuífero El Culebrón, un grupo de 50 agricultores de la zona, en su mayoría descendientes de italianos, quienes recurrieron a la justicia con el objetivo de que la CONAMA anule el permiso ambiental ya otorgado. Acusan de que si la faena se lleva a cabo como está planteada, hay un serio riesgo de secar la fuente de agua de la que depende el valle, cargos que rechaza la empresa minera.

Para frenar a la minera los agricultores ya han concretado dos acciones legales: un Recurso de Revisión Extraordinaria en la CONAMA para dejar sin efecto la aprobación ambiental del proyecto, y dos Recursos de Reclamación en la Corte de Apelaciones de Santiago, contra la Dirección General de Aguas (DGA).

Los denunciantes no cuestionan que la minera cuente con derechos de agua en el acuífero, pero creen que con la extracción de agua que pretende la minera se duplicará en forma inmediata la demanda sobre esa fuente. Y denuncian que la vida útil (del acuífero) puede terminar en 2 o 3 años. “Será un daño irreparable y nosotros queremos darle sustentabilidad a la cuenca. No estamos en contra de la actividad minera, pero el problema es el abuso del derecho», dice Carlos Erler, dueño de Agrícola La Alpina, una productora de papas de la zona y proveedor de la internacional de papas fritas Lays.

«Si se seca el acuífero, hasta ahí no más llega la producción agrícola de la zona», dice el abogado Sebastián Leiva, del estudio Araya y Compañía, quien patrocina estas acciones.

Un elemento que es importante destacar, es que por ley los agricultores de la zona debieran agruparse en una Comunidad de Agua Subterráneas, lo que implicaría necesariamente prorratear (proporcionar-repartir-dividir) de manera solidaria el recurso existente. Pero dicho mecanismo evidentemente no es del agrado de todos los agricultores, por lo cual focalizan la discusión en lo que no ha hecho la autoridad, pero sin hacerse cargo de lo que ellos sí podrían realizar para facilitar la gestión sustentable del acuífero el Culebrón, y enfrentar más unitariamente a las mineras.

La actual sobreexplotación de recursos hídricos superficiales y subterráneos, por otro lado, deja de manifiesto la clara deficiencia en la legislación ambiental, que permite evaluar el desarrollo de proyectos en las diversas cuencas del país, y particularmente en la zona centro y norte, sin incorporar la dimensión ambiental de la concesión, el uso o traslado de derechos de agua, ni la degradación ambiental creciente de las cuencas por sobreexplotación y contaminación de las cuencas intervenidas. En consecuencia, se da una confrontación entre los sectores económicos que requieren del agua y una desestabilidad ambiental de los territorios.

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