Altos del Achibueno: Sitio prioritario amenazado por Centinela Ltda.

Virginia McRostie, Comité de Defensa del Río Achibueno

El proyecto hidroeléctrico Achibueno consiste en la construcción de dos centrales de pasada en serie en el Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad Nacional “Altos del Achibueno”, en cordillera de la Región del Maule, al sur-este de la ciudad de Linares.

En este cajón precordillerano donde nace el río Achibueno no existen caminos vehiculares y por tanto está libre de contaminación masiva, deforestación o caza ilegal; y sus cualidades de pristinidad y riqueza ambiental y cultural se deben precisamente a su condición de aislamiento.

La belleza escénica, así como las bondades naturales de esta cuenca, atraen cada año a numerosos turistas locales y afuerinos, lo que ha instado a empresarios locales a emplazar lodges y consolidar hoteles rústicos de montaña, que cada día reciben mayor número de visitantes. Este desarrollo turístico sustentable ha ido en aumento, debido a la voluntad política del municipio local, de hacer de esta zona una entrada turística para Linares.

No obstante la voluntad pública y privada de mantener este sitio para fines recreativos y de conservación de la naturaleza, se ha visto amenazado y truncado por la empresa Hidroeléctrica Centinela Ltda., propiedad del empresario Isidoro Quiroga, el cual planea la construcción de 2 centrales hidroeléctricas “de pasada” en serie, denominadas El Castillo y Centinela, con una potencia máxima estimada en 135 MW. Ello basado en los derechos de agua que posee en la cuenca, los cuales le fueron otorgados por la autoridad en 1990 en virtud del Código de Aguas de 1981. Los derechos de agua que posee la empresa en la cuenca alta del río Achibueno son de 60 y 30 m3/s.

La superficie afectada por el proyecto, según la empresa, equivale a solo 218, 33 hectáreas. Este calculo no incluye, entre otras cosas, ni las obras subterráneas, ni los terenos para el depósito de 2 millones 200 mil metros cúbicos de escombros, ni los tendidos eléctricos de casi 30 kilómetros de interconexión eléctrica (de 66 kV), ni las 2 subestaciones eléctricas que requiere el proyecto para inyectar la energía al Sistema Interconectado Central (SIC). La construcción de las 2 centrales hidroeléctricas demoraría 3 años y emplearía 460 trabajadores como máximo. La inversión estimada es de US $ 285.000.0002.

Si bien la empresa no lo explicita, la capacidad promedio de generación del Proyecto Hidroeléctrico Achibueno, presentado el 24 de marzo de 2009 al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), es de sólo 5 a 10 Megawatts para la central El Castillo (la de arriba), y de entre 30 y 50 Megawatts para la central Centinela (la de abajo); es decir es un proyecto que pretende destruir esta cuenca prioritaria para la biodiversidad y el turismo, para generar entre 35 y 60 Megawatts en promedio.

Más absurdo aun aparece el proyecto , si se considera la escasa potencia que estas centrales podrían aportar al SIC en los meses de menor nivel de los embalses, entre enero y marzo de cada año; la cual sería de sólo 2,18 Megawatts (MW) para la Central Castillo y de 16,6 MW para la Central Centinela. Es decir, sus aportes al SIC durante la estación seca serían insignificantes. Además del mínimo aporte de energía al SIC, el beneficio del proyecto, en cuanto a abatimiento de gases de carbono también es marginal.

La posición de la empresa, a través de su gerente Pablo Lois, ha sido minimizar el valor ambiental del sector y su importante potencial turístico. Lois señala que se afectará un porcentaje muy escaso del Sitio Prioritario para la Biodiversidad y que las medidas de mitigación compensarán aquel daño. Pero las propuestas compensatorias de la empresa son, a juicio de la comunidad, ambiguas y no resarcen el daño social, económico y ambiental. Creen que si se permite la construcción de estas 2 centrales, se facilitará el camino para que a futuro se intervengan otros afluentes de este prístino cajón.

Actualmente ya hay nuevos derechos de aprovechamiento de aguas solicitados por Huturi S.A., cuya gerente general es hermana de Isidoro Quiroga. Justamente en febrero del año 2009, Huturi S.A. solicitó a la Dirección General de Aguas (DGA) 81metros cúbicos por segundo (m3/seg.), correspondientes a 12 esteros y quebradas que desembocan en el río Achibueno.

La competencia por el recurso hídrico contrapone en este caso a la generación eléctrica con el turismo local, dado que el proyecto afecta a un Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad, sustento económico directo e indirecto para la comunidad circundante. De hecho, el turismo, actividad en continuo crecimiento en el área, ya reportó US$ 40 millones de dólares para la zona precordillerana del Maule en el año 2008, según información del Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR). Los proyectos hidroeléctricos Castillo y Centinela también afectarán seriamente el proyecto “Sendero de Chile” en la zona.

Durante el proceso de evaluación ambiental, la capacidad de la empresa de generar informes técnicos que avalen su proyecto, no tiene contraparte en la comunidad opositora, la cual luego de organizarse, ha tenido dificultades para llamar la atención de los medios de comunicación y del gobierno central. Al registrarse este déficit, se aleja la posibilidad de que el proyecto, si se concreta, cumpla con criterios de sustentabilidad y respete los valores ambientales y los equilibrios productivos de la zona.

El patrimonio turístico y productivo de la zona está dado por el río Achibueno. Su vegetación se caracteriza por ser un bosque nativo de transición preandina-andina, con gran diversidad de especies arbóreas y comunidades vegetales hasta ahora descritas sólo en forma parcial y con problemas de conservación. Según en Libro Rojo de la Flora Terrestre de Chile (1989), en la zona alta del río Achibueno existen 23 especies con problemas de conservación, de las cuales en el sector a intervenir por las hidroeléctricas fueron registradas 6 especies. En la categoría de ‘Vulnerable’ se encuentran el Ciprés de la Cordillera (Austrocedrus chilensis); el Hualo (Nothofagus glauca); la Huala (Nothofagus leonii); y en la categoría de ‘Raras’ el Naranjillo (Citronella mucronata); el Radal Enano (Orites mirtoidea) y el Guindo Santo (Eucryphya glutinosa), el cual crece exclusivamente en las riberas del río, por lo cual cualquier modificación de su caudal seguramente afectará a esta especie. Además, por ser un corredor biológico, en esta área también habitan especies de fauna en peligro de extinción como el loro tricahue, el puma y otras que hasta ahora no se han registrado por la falta de estudios sistemáticos.

Los proyectos hidroeléctricos de la empresa Centinela Ltda., afectarían gravemente al patrimonio turístico de la zona. En forma directa debido a los impactos asociados a las faenas (tronaduras, ruidos, derrumbes, acumulación de lastres procedentes de los túneles, desechos de los campamentos, tránsito de maquinaria pesada, etc.); y de manera permanente, a causa de las características propias de la obra, que incluiría bocatomas, canales, túneles, sifones, embalses, cámaras de carga, tuberías de presión, casas de máquinas, rápidos de descargas y canales de restitución.

Además, entre las actividades que conlleva esta obra, se encuentra la poda y corta de la vegetación nativa, movimiento de tierra, instalación de postes y tendido de líneas de trasmisión e interconexión de la energía generada al Sistema Interconectado Central (SIC).

Aunque la empresa promociona su proyecto como centrales “de pasada”, la verdad es que represará el río Achibueno por entubamiento en más de 9 km para la central El Castillo y en más de 27 km para la central Centinela. Adicionalmente, desde el 1 de abril al 30 de septiembre de cada año las centrales tendrán –como prioridad– generar en horario de punta, entre las 18:00 y las 23:00 horas. Para lograr lo anterior, según la empresa, las centrales contarán con sendos embalses de punta, aguas abajo de las respectivas bocatomas, los cuales acumularán el agua durante el día para la generación en el horario punta.

El valor ambiental y potencial turístico de la cuenca y el río Achibueno es altísimo. El ingreso a la zona alta de la cuenca se encuentra a solo 60 km de la ciudad de Linares, hacia la cordillera por la ruta L 45. Desde ahí hay que dejar el auto o la locomoción colectiva y elegir entre seguir el trayecto a pie o a caballo (la mayoría de los refugios y “lodges“ arrienda caballos). Entre un paisaje espectacular y los pequeños afluentes que se reparten como abanico entre las cumbres, en la cuenca del Achibueno hay múltiples recorridos, para aquellos que disfrutan de tranquilas caminatas, los que quieren hacer cima o llegar a las lagunas alto andinas de Cuéllar, La Gloria o laguna del Dial, prácticamente inexploradas.

Las cascadas –algunas de más de 300 metros de alto– y los diversos afluentes y recodos del río son la mejor oferta paisajística del cajón, donde se suceden pequeñas lagunas y muchos pozones de agua color turquesa. El río es, en opinión de la comunidad, una excelente escuela para aprender a navegar en embarcaciones sin motor, a través de sus rápidos, clase 2 y 3, que no revierten mayor peligro. Algunas empresas de turismo de intereses especiales ofrecen salidas en kayak, rafting y duckies (kayaks inflables). En otoño se puede hacer el recorrido caminando, en safaris fotográficos, organizados por varias iniciativas locales.

La Dirección Regional de Turismo del Maule, realizó 5 sondeos durante la temporada estival 2008 para estimar el incremento del número de turistas y el porcentaje promedio de ocupación en los establecimientos de servicios de alojamiento en la Región del Maule. Para el sector precordillerano (incluido Linares) se obtuvo un promedio de 70% de ocupación. Y una cifra impactante: el turismo dejó 40 millones de dólares en la Región del Maule durante la temporada estival 2008.

El fuerte conflicto por el uso de los recursos hídricos y la cuenca alta del río Achibueno, confronta a la empresa hidroeléctrica Centinela Ltda., propiedad de Isidoro Quiroga, quien acumula una gran cantidad de derechos de agua entre la VI Región de O´Higgins y la X Región de los Lagos, para desarrollar unos 20 proyectos con una potencia equivalente a 500 Megawatts5. Quiroga además posee una fortuna que en el mercado avalúan en más de US$ 300 millones de dólares.

Se enfrentan a Quiroga, en oposición a sus proyectos hidroeléctricos, en la cuenca alta del río Achibueno, organizaciones vecinales, productivas, gremiales y profesionales de Linares, entre las que destacan las juntas de vecinos, la Cámara de Comercio y Turismo de Linares, las organizaciones ambientales locales y CODEFF Maule, los scouts y agrupaciones de ancianos de Linares, la Gremial de Industriales y Artesanos de Linares (AGREMIA), y dirigentes de CORMA, del Colegio de Profesores y del Colegio de Ingenieros Agrónomos.

Estas organizaciones locales han sido apoyadas en sus evaluaciones, campañas, instancias de participación ciudadana y trabajo político de oposición a las centrales hidroeléctricas, por un conjunto de profesionales de Linares y de Santiago, que conformaron e integran el Comité de Defensa del Río Achibueno.

Relación con el marco jurídico vigente.

El lugar fue designado en 2003 Sitio Prioritario de Conservación de la Biodiversidad de la Región del Maule. Los fundamentos de esta designación destacan que el área es parte del “hot spot“ chileno de importancia mundial para la conservación de la biodiversidad (Myers et al., 2000; Arroyo et al., 2006) y que la vegetación del área de influencia del proyecto se encuentra escasamente representada. Existe una alta riqueza de especies, pues coexisten especies propias de bosques del tipo forestal esclerófilo, con elementos característicos de los tipos forestales de zonas más húmedas. La zona además es un centro de variabilidad del género Nothofagus.

A pesar de ello, este lugar aún no está protegido dentro de las categorías del SNASPE (Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado), y en la Región del Maule sólo un 0,6% del territorio está bajo protección oficial, un porcentaje mucho menor que en el resto del país.

En el área de influencia del proyecto se identificaron 42 especies forestales endémicas de Chile y 13 especies clasificadas en alguna de las categorías de conservación. En cuanto a fauna terrestre, dos especies presentan distribución restringida: el degú de los matorrales presenta su límite de distribución norte, mientras que el loro tricahue presenta su límite de distribución sur, en el área donde se pretende instalar el proyecto. Diecisiete de las especies identificadas (29%) se encuentran dentro de alguna categoría de conservación. En relación con la fauna bentónica, la riqueza de especies en el área de estudio es de 32 taxa. Se debe destacar que dentro de las taxa dominantes, se encuentran los órdenes Ephemeroptera, Plecoptera y Trichoptera, todos reconocidos por su baja tolerancia a la contaminación (Roldan 1999, Figueroa et al 2003, Figueroa et al 2005). Respecto a la Ictiofauna, se registra la presencia de un total de 8 especies, dos introducidas y 6 nativas, todas éstas en alguna categoría de conservación.

Con respecto a los recursos hídricos que pretende utilizar el proyecto, en su Estudio de Impacto Ambiental (EIA) la empresa declara estar en posesión de los derechos de aprovechamiento de agua en la cuenca alta del río Achibueno, los cuales serían “necesarios y suficientes” para la iniciativa. Estos derechos corresponden a derechos de agua de tipo no consuntivo, de ejercicio permanente y continuo. El caudal máximo captable, de acuerdo a la empresa, es de 30 m3/s, para El Castillo, y de 60 m3/s, para Centinela. Estos derechos de Agua, le fueron concedidos a la empresa mediante la Resolución Nº 149, del 28 de febrero de 1990, de la Dirección General de Aguas (DGA), estableciéndose un caudal ecológico de 3 m3/s para cada central.

Para el caso del tramo definido entre las obras de captación y restitución de la central El Castillo, el caudal medio anual actual se ha estimado en 12,4 m3/s. De manera similar, para el caso del tramo definido entre la obra de captación y restitución de la central Centinela, el caudal medio anual actual se ha estimado en 25,4 m3/s.

Los opositores al proyecto (Comité de Defensa del Río Achibueno) dudan que las bocatomas de ambas centrales permitan asegurar un caudal mínimo del río. Contra argumentando la empresa dice que el caudal utilizado será el que se determinó con el caudal ecológico, definido oficialmente en los derechos de agua otorgados por la DGA, mediante la Resolución Nº 149 del año 1990 y confirmado por el estudio de caudal ecológico.

Sin embargo, el 3 de febrero de 2009, el Diario El Heraldo de Talca publicó la solicitud de derechos de agua de Exploraciones, Inversiones y Asesorías HUTURI S.A., para Estero Las Ánimas, Estero Sin Nombre (2), Estero Los Patos, Estero La Gloria, Quebrada Las Quemadas, entre otros. HUTURI es una corredora de aguas cuya representante legal es María Victoria Quiroga Moreno, es decir, la hermana de Isidoro Quiroga Moreno, dueño de la empresa Centinela Ltda. De otorgarles la DGA los nuevos derechos que pide Quiroga en la cuenca, el río Achibueno quedará a completa disposición de la hidroeléctrica Centinela Ltda. Por ello el municipio y algunos particulares presentaron oposiciones a dicha solicitud, con el objeto de impedir el monopolio de Quiroga sobre los derechos de agua de la cuenca.

La justificación geográfica del proyecto está basada, según la parte interesada, en el potencial hidroeléctrico del río, que ha sido estudiado desde 1994 por la Universidad de Talca y, desde fines de la década de los 1990, en conjunto con la Dirección General de Aguas de la Región del Maule.

Posición y acción del Estado.

La Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) había previamente, en el año 2003, priorizado el área afectada por el proyecto incluyéndola en la categoría de Sitio Prioritario de Conservación Regional y Nacional, según la Estrategia Nacional de Biodiversidad, 2003. El área corresponde al sitio Nº40 “Altos de Achibueno” en dicha estrategia.

El Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR) estima que el turismo en esta cuenca reportó US$ 40 millones de dólares para la zona precordillerana del Maule en 2008, por la gran demanda de visitas del “Sendero de Chile”, lo que es necesario proteger y potenciar. En la misma línea argumental, el Consejo Municipal de Linares, a su vez, ha manifestado públicamente que rechaza este proyecto, al igual que el alcalde de Linares, Rolando Rentaría. En relación a los servicios públicos involucrados en la Evaluación de Impacto Ambiental, éstos hicieron llegar a la empresa una serie de observaciones relativas al proyecto con el fin de aclarar y corregir aspectos del EIA que no satisfacen los requisitos básicos para ser considerado por la autoridad ambiental9. Las observaciones de los servicios públicos dejaron en evidencia una gran cantidad de falencias que contiene el proyecto:

– La Dirección General de Aguas, manifestó que “El Servicio considera que el Titular subvalora los impactos ambientales y existen criterios que no son explicados. La DGA considera que el Titular debe rehacer la evaluación de los impactos ambientales”.

En relación a la ubicación del proyecto la DGA “señala inconsistencia en las coordenadas de referencia para las principales obras del proyecto”. En relación a los puntos de captación y restitución que se indican, “se informa que existen diferencias de al menos 400 metros para estas obras, lo que se contradice con la resolución Nº149, del 28 de febrero de

1990, otorgada por este servicio. Al respecto de mantener estos puntos el Titular deberá solicitar a este servicio el traslado de los puntos de captación y restitución para dar cumplimiento de la normativa vigente”.

– La Subsecretaria de Pesca señaló que “En el capítulo de descripción del proyecto se determinó un caudal ecológico de 3 m3/s, sin embargo no se presenta ningún estudio que avale dicha afirmación”. Dicha entidad agrega que “se solicita al titular justificar con antecedentes especie-específico que el caudal ecológico propuesto en ambos ríos es suficiente para sustentar a las especies de peces identificadas en el estudio de Línea Base; la presencia de especies de peces nativos en estado de conservación en peligro de extinción, requiere que se justifique en función de estas especies el caudal propuesto como caudal ecológico”. La Subsecretaria también manifiesta, que la empresa no hace mención al alto impacto que tiene dicho proyecto en especies nativas, sino que lo califica de leve. “…la pérdida de individuos de especies de ictiofauna nativa (impacto MB-FFA- OPE-03) es considerado por esta Subsecretaría como un impacto de gran relevancia en el proyecto, siendo evaluado por el titular como un impacto – Leve. La presencia en el área de especies en estado de conservación en peligro de extinción requiere que se implementen reales medidas de mitigación a los impactos generados, las cuales deben ser implementadas sólo tras la realización de un estudio específico de la biología de dichas especies, que permita orientar las medidas de manejo de dichas especies, por lo tanto se requiere la correcta evaluación de dichos impactos”.

– SERNAPESCA del Maule manifestó que “Durante las etapas de construcción como de operación, el interesado categoriza los efectos ambientales sobre las especies icticas como leves, en consecuencia que debe considerar la pérdida de peces como un efecto altamente significativo y negativo e irreversible”. Además, “El titular debe señalar cómo asegurará el caudal ecológico en función de los aumentos y disminuciones naturales del caudal. Si en época de menor caudal privilegiará la generación de energía o el caudal ecológico”.

– La Secretaria Regional Ministerial de Obras Publicas del Maule, señala que el titular presenta el proyecto hidroeléctrico a EIA y no la línea de transmisión; por ende crítica el hecho de que se presente por separado. “A juicio de este servicio, lo deseable es que, dada la dimensión de esta iniciativa y las características ecosistémicas de la zona donde busca emplazarse, el proyecto integral (de generación y transmisión) pueda evaluarse como un todo y no por partes, ya que esto último conduce al riesgo de no detectar eventuales impactos sinérgicos no deseables y perjudiciales”.

– CONAF hace hincapié en que “El período de muestreo indicado en el E.I.A. no permite la recolección de información completa sobre flora arbustiva y herbácea”. También manifiesta que “El cambio de velocidad y caudal del río Achibueno alterará negativamente las condiciones del agua para la sobrevivencia de la trucha, atractivo de alto interés para toda la actividad económica y alimentación de la población local”; Observan falencias respecto a lo indicado en relación al “eventual fracaso del plan de reforestación propuesto se reemplazarán las especies utilizadas por las que muestren mejores resultados”. Esta opción es inaceptable para la CONAF, ya que el objetivo específico de la reforestación es reponer las especies con problemas de conservación, como primera prioridad.

– SERNATUR del Maule manifiesta que“El Proyecto afecta directa e indirectamente al desarrollo turístico de la zona así como también contribuye a la disminución del Atractivo Turístico del Río Achibueno. Todo lo anterior, producto de la disminución del caudal del río al mínimo caudal ecológico de 3 m3/s”.

– El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) le “Solicita presentar por separado las características de los suelos, especies de flora y fauna presentes en los sectores donde se proyectan los botaderos (marinas)”, y además “evaluar específicamente el impacto del proyecto sobre el loro tricahue y la lorera existente en sector Los Puentes, identificada en el EIA. Considerar ruido, vibraciones, aumento de tráfico, sistema de interconexión, emisiones atmosféricas y cualquier perturbación que generará el proyecto en el sector en sus diferentes etapas de desarrollo”, y específicamente “Evaluar el impacto de los cables del sistema de interconexión sobre la avifauna existente en el sector”.

Posición, acciones y propuestas de la comunidad en torno al conflicto. La amenaza a la cuenca alta y las aguas del río Achibueno, tiene movilizada a toda la comunidad local y a los habitantes y organizaciones sociales, ambientales, gremiales y empresariales de la ciudad de Linares; no existiendo ninguna agrupación que apoye a la empresa y su proyecto a pesar de su campaña de desinformación. Los principales argumentos que sustentan los pronunciamientos negativos y de franca oposición a los proyectos hidroeléctricos de la empresa Centinela Ltda., en síntesis son:

a. El cajón del río Achibueno es uno de los cinco Sitios Prioritarios de Conservación de la Biodiversidad que existen en la Región del Maule. Esta categoría le fue otorgada por la CONAMA, por los valores ambientales de biodiversidad, pristinidad y belleza del río y su entorno. Estos atributos ambientales posibilitan que la cuenca alta del río Achibueno sea uno de los lugares privilegiados de la zona Central, en términos de potencial turístico.

b. El río Achibueno, es uno de los últimos ríos de la zona central sin intervención humana significativa.

c. Las centrales hidroeléctricas de Centinela Ltda., desviarían la mayor parte del caudal del río en un tramo de 44 kilómetros, transformando el cauce natural del río en un verdadero pedregal (durante estos 44 kilómetros la empresa pretende dejar en el cauce natural sólo un 10% del caudal promedio anual que trae el río).

d. Porque estas centrales hidroeléctricas afectarían dramática e irreversiblemente uno de los paisajes y ecosistemas más hermosos y valiosos de la región.

e. Porque las centrales de la empresa Centinela Ltda., se encuentran dentro de las centrales más ineficientes que jamás hayan entrado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. De acuerdo al indicador de eficiencia de impacto ecológico (Megawatts de potencia promedio por kilómetro de río intervenido o desviado), las centrales del Alto Achibueno requieren intervenir más del doble de kilómetros de río que otras centrales de la zona, (como la central Ñuble) para producir la misma cantidad de energía.

En su campaña de oposición a las centrales hidroeléctricas en el río Achibueno, la comunidad local, las agrupaciones de Linares y el Comité de Defensa del Río Achibueno, han logrado alinear a todos los líderes sociales, religiosos y políticos de la Región del Maule en contra del proyecto. Entre ellos han realizado declaraciones públicas en oposición al proyecto el alcalde de Linares, Rolando Rentaría y todo el Concejo Municipal; el Obispo emérito de Linares, Carlos Camus; el senador del PS, Jaime Naranjo; el senador de la UDI, Hernán Larraín; la representante del Intendente, Silvia Cancino, el Presidente Comunal del Partido Socialista, Salvador Concha; el Candidato a Senador RN por la zona, Juan Ariztía; y el candidato a Presidencia de la Republica Marco Enríquez-Ominami.

El Comité de Defensa del Río Achibueno fundamenta y profundiza los argumentos de la comunidad local, comunal y regional; destaca que el proyecto pretende desarrollarse en un lugar considerado y declarado por la CONAMA como Sitio Prioritario de Conservación Regional y Nacional, según la Estrategia Nacional de Biodiversidad (2003). Explica que la caracterización legal del sitio Nº40 “Altos de Achibueno” indica que el ecosistema está compuesto por “bosque maulino de la cordillera, de alta biodiversidad ecosistémica y paisajística, conteniendo además importantes humedales alto andinos, que incluyen tres lagunas. Esta zona constituye parte del “hot spot“ chileno de importancia mundial para la conservación de la biodiversidad; y “hot spot“ de biodiversidad según Internacional Conservación, por la presencia “de bosque primario prístino, de alta complejidad y presencia de especies en categoría de conservación”.

La empresa, sin embargo, dice que “las áreas seleccionadas corresponden a sectores con escasa a nula presencia de cobertura vegetal”, lo cual ha sido desmentido por la comunidad.

Otro aspecto realmente preocupante del proyecto, y vergonzoso en el EIA, destacado por la comunidad y el Comité de Defensa, es la evaluación que se hace sobre los efectos que tendrá el proyecto en el paisaje del cajón. El único impacto sobre el paisaje considerado por la empresa, en la etapa de operación del proyecto (toda su vida útil) se refiere a “Creación de nuevos cuerpos de agua temporales dentro del mosaico del paisaje”, cuerpos de agua que corresponden a los embalses requeridos por el proyecto15; lo cual, según la empresa, tendría un valor “positivo” en términos de valorización del paisaje. Sostiene esto sin indicar qué paisajes serán reemplazados por los 3 embalses que ocupan 28 hectáreas; y tampoco explica la diferencia entre instalar un embalse en una zona seca, o sobre bosques nativos en alto estado de conservación, como ocurriría si se autoriza este proyecto.

La comunidad también acusa la “liviandad” del EIA presentado por Centinela Ltda., pues deja fuera impactos tan significativos como la drástica reducción del caudal del río durante 44 kilómetros; el efecto permanente sobre el paisaje del sistema de interconexión eléctrica; el impacto de los caminos, canales y demás instalaciones de infraestructura, como casas de máquinas, bocatomas, etc. que impactarán la valiosa biodiversidad de este Sitio Prioritario y su paisaje, de manera permanente e irreversible en su etapa de operación.

A lo anterior se suman omisiones que la comunidad considera “inexcusables” como: gran cantidad de flora y fauna no reconocida o mal identificada; no incorpora la cultura arriera presente en el cajón, sino que se refiere despectivamente a ellos, como simples “ganaderos,” con el claro propósito de pasar por alto su valor cultural; ausencia de evaluación sobre los impactos del proyecto sobre los sitios arqueológicos de alto valor, existentes en el área; la ausencia de análisis sobre los impactos que tendrá la disminución del caudal en la ícteofauna (fauna acuática) del río.

La empresa ha dicho a la ciudadanía (en las reuniones de participación ciudadana) que entre los beneficios del proyecto se encuentra el fortalecimiento de la actividad turística, gracias a la gran cantidad de caminos nuevos que tendrá que construir la empresa. Los opositores ven aquí una contradicción, pues dichos caminos no estarán disponibles para el público, sino que serán de carácter privado para el acceso a las obras de las centrales bocatomas.

De momento, la estrategia de la ciudadanía ha sido trabajar para mantener el respaldo entregado por el alcalde de Linares y las asociaciones vinculadas con la actividad turística, recreativa y comercial de la zona. Pero a raíz de la escasa cobertura que los medios de comunicación han dado a este conflicto, han abierto un blog para divulgar los contenidos que los medios oficiales desoyen: www.salvemoselachibueno.cl.

Respecto de su funcionalidad, el Consejo de Defensa del Río Achibueno ha logrado contrastar el EIA y entregar información técnica a los organismos estatales y a los ciudadanos para poder encabezar una defensa sólida. A su vez, en junio de 2009, el grupo se adjudicó un “Greengrant“ (o fondo verde) de 2,5 millones de pesos, para seguir costeando la campaña, ya que la empresa hidroeléctrica solicitó prórroga hasta el 2 de Diciembre del 2009 para poder responder el 1º Informe Consolidado. La evaluación de dicho informe por los servicios públicos fue el 10 de diciembre del 2009.

El motivo declarado por la empresa para presentar este proyecto es “el fuerte incremento en la demanda eléctrica”, y las posibilidades de lucro que implica la venta de electricidad, con externalización de costos sobre el patrimonio natural y sobre todo turístico del valle de Achibueno. La comunidad señala que en la cuenca alta del río Achibueno, el Estado debe priorizar la conservación y el uso turístico, fomentar la asociatividad para potenciar el desarrollo económico en base al sector turismo en la Villa San Ambrosio y en la provincia de Linares en general. Destacan que el ordenamiento turístico de la cuenca del río Achibueno requiere condicionar las inversiones viales hacia la precordillera, y mejorar la señalética, que es vital para las rutas turísticas.

De igual modo, expresan que es necesario que el Estado fije normas y pautas de eficiencia para los proyectos eléctricos. El indicador de eficiencia de impacto ecológico (MW de potencia promedio por kilómetro de río intervenido o desviado: MW/km) arroja que este proyecto es deficitario en tal sentido. La iniciativa interviene más del doble de extensión de río que otros proyectos de la zona: 1,77 MW/km de río intervenido17; mientras que otros proyectos como las centrales Ñuble y Los Cóndores, en el río Tinguiririca, y El Paso en el río Maule (en calificación), producen o producirían entre 3,2 y 4,6 MW/km de río intervenido. Adicionalmente, el Índice de Eficiencia Ambiental (Comisión Nacional de Energía) para estos proyectos es muy bajo.

La denominación de los territorios de la cuenca alta del río Achibueno como Sitio Prioritario de la Estrategia de Protección de la Biodiversidad por parte de la autoridad ambiental, luego de un largo proceso de priorización de la comunidad científica, de los servicios del Estado y actores relevantes de la región, constituye un fundamento para que este estatus de protección condicione el tipo de actividades susceptibles de ser desarrolladas en la zona.

Al respecto la comunidad local, las organizaciones ciudadanas y las autoridades comunales y provinciales han sido claras al señalar que su interés es el desarrollo local en base al turismo y la protección ambiental. Este hecho constituye un claro desafío político a la autoridad en el sentido de resguardar el valor del territorio, respetar la decisión local sobre el tipo de desarrollo a implementar, y rechazar los intereses foráneos de generar ganancias privadas a costa de la sustentabilidad territorial y económica local.

Dado que el factor que posibilita esta intervención de la empresa Centinela Ltda. es la constitución de derechos de agua por actores foráneos al territorio y a la sociedad local, la comunidad expresa que es fundamental la reforma de un Código de Aguas que permite tales distorsiones y perjuicios a la sustentabilidad ambiental, social y económica local.

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